La nueva etapa de esplendor de la Inteligencia Artificial

28 enero 2012

Los robots como brazos mecánicos articulados capaces de hacer operaciones típicas de los obreros humanos surgieron con fuerza en la década de los 50 del siglo pasado. Tuvieron gran difusión en todo tipo de actividades manufactureras, con especial incidencia en las cadenas de montaje de las plantas automovilísticas. La automatización de actividades de todo tipo ha sido ingente desde entonces y ha estado favorecida por el impresionante desarrollo de la tecnología digital, de los ordenadores y del software y la programación. Con ello los hombres se animaron en un momento determinado a ir más lejos de la simple automatización de actividades manuales. Surgió así la Inteligencia Artificial con la intención de que las máquinas replicaran no sólo las habilidades manuales del hombre sino las intelectuales de todo tipo y la inteligencia misma. Pero de la máquinas “inteligentes” los hombres pasaron a los robots de apariencia humana, llamados androides o humanoides. En este post se sigue de forma muy simplificada y al hilo de lo explicado en las referencias ya indicadas, incluyendo el libro de Mark Stevenson, la evolución que lleva de los robots mecánicos o electromecánicos a los automatismos electrónicos, a la Inteligencia Artificial y a los robots androides.

Hoy se está viviendo una nueva época de esplendor en la IA y se utiliza el término de Inteligencia Artificial Fuerte, al que nos hemos referido en este blog. Parte de ello se debe a la espectacular aceleración de la tecnología digital, al desarrollo de la nanotecnología y la biotecnología y a los avances diversos en las ciencias cognitivas.

Los robots electrónicos y electromecánicos abundan en nuestro mundo, como hemos dicho anteriormente, pero son en realidad máquinas con mayor o menor capacidad de hacer algunas de las cosas que hace el hombre. En cuanto a Internet nos sorprendemos a diario de su capacidad para realizar actividades que hasta no hace mucho eran exclusivas de los hombres. La capacidad de búsqueda, la interpretación semántica de palabras, el simple funcionamiento del correo electrónico, con sus múltiples capacidades, incluyendo el spam, los virus y antivirus y mil tareas más, hechas además a unas velocidades de vértigo para un humano, nos muestran a diario la inteligencia de las máquinas y de las redes. Es decir, la inteligencia artificial ha penetrado profunda y extensamente nuestro mundo y no sabemos ya vivir sin ella.

Pero en la construcción de robots de tipo androide, es decir, robots antropomórficos en la línea del famoso C-3PO de “La guerra de las galaxias”, se ha entrado también en otra etapa. El nuevo enfoque es construir robots cada vez más humanos en sus reacciones, que puedan mostrar emociones e interactuar con las personas. Y, más importante que todo eso, robots que aprendan interactuando con su entorno de forma parecida a cómo lo hace un ser humano desde que nace.

Japón es uno de los países que más tempranamente apostó por los androides, siendo el famoso robot ASIMO de Honda uno de los ejemplos más conocidos del esfuerzo de sus empresas y sus centros de investigación en este terreno. Y hay muchos más, incluyendo los robots de tipo artístico (en los que se mezcla la ciencia, la tecnología y el arte) de Hiroshi Ishiguro que trabaja en la Universidad de Osaka y que es conocido por los robots femeninos que ha construido tomando como modelos a bellas mujeres reales e incluso a su hija y a él mismo. En los últimos tiempos este artista-científico se ha dedicado a la representación de obras de teatro incluyendo robots humanoides en armonía con actores de carne y hueso. Como se indica en el artículo de “The Futurist” que figura en la portada del número de dicha revista, “Thank you very much Mr. Roboto”, el autor de obras de teatro Oriza Hirata y él comenzaron hace dos años el proyecto denominado “Robot-Human Theater”, varias de cuyas obras, “Hataraku Watashi”, “Sayonara” y otras, se han representado con éxito.

Más interesante resulta la información que dicho artículo proporciona sobre el último robot de la serie “Robovi” construida por la ATR (Advanced Telecommunications Research Institute International) del Japón en colaboración con la empresa Vstone Co, Ltd. En esta última empresa participa como Asesor Jefe de Tecnología el anteriormente mencionado Hiroshi Ishiguru. De hecho, la empresa, con sede en Osaka, fue fundada en el año 2000 por el mismo Ishiguru y Nobuo Yamato. No se menciona en el artículo de “The Furist” el modelo de Robovie del que se habla pero cabe deducir que es el Robovie-R Ver.3, último creado por estas dos instituciones. Japón es, junto con los Estados Unidos, uno de los países más avanzados en estos robots humanoides y uno de los pioneros desde que el ya fallecido Ichiro Kato de la Universidad de Waseda presentara su WAP-1, el cual podía leer partituras musicales y tocar el órgano sin confundir una nota.

Para los americanos, por cierto, los primeros robots fueron construidos en la década de 1950-1960 por Joseph Engelberger (1925 -) el cual es considerado como el padre de la robótica para talleres y líneas de montaje. Sus máquinas fueron llamadas Unimates y eran, sobre todo, brazos mecánicos articulados que encontraron un uso inmediato en las cadenas de montaje de automóviles.

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