Los Nuevos Robots

30 Enero 2012

Los nuevos robots se están construyendo con la idea de que aprendan solos. Sus softwares están programados de forma que los errores cometidos al moverse y reaccioar ante el entorno les sirvan para hacer cambios en sus memorias internas. La idea es que los fundamental de un robot es la “percepción y la reacción”. De una búsqueda de una inteligencia elevada a priori de las máquinas se ha pasado a copiar al hombre y a los animales y hacer que la inteligencia sea un proceso evolutivo en el que se pase de niveles básicos de inteligencia a niveles más complejos. Los constructores de robots esperán conseguir más avances con este nuevo enfoque.

En medio de los dos extremos en cuanto a la inteligencia de los robots descritos en el post anterior, puede que se encuentren los actuales constructores de robots. Son más pragmáticos y creen que la cantidad de información almacenada y la cantidad de conexiones deben combinarse con el aprendizaje, con el reconocimiento de patrones, con la percepción del entorno y con la acumulación de experiencias; así como con la construcción en el interior de las máquinas de sistemas productores de emociones y sentimientos como los de los humanos y de capacidades sociales que los unan a ellos.

Se suele asignar al australiano Rodney Brooks (1954 – ), profesor del MIT, la paternidad de dicho cambio en la orientación de la investigación robótica y en la construcción de androides. En su artículo de 1990, “Los elefantes no juegan al ajedrez”, escrito probablemente bajo el impacto de los primeros ordenadores de IBM que jugaban a dicho juego, y con varios años de antelación a la victoria del IBM Deep Blue sobre el campeón mundial Gary Kaspárov (1963 – ), de 1997, dijo que efectivamente los elefantes no sabían hacer eso pero que su vida estaba llena de actos que reflejaban mucho “sentido común” al igual que ocurre con los perros, los gatos y los niños. Introdujo así el tema del nivel de inteligencia que pueden tener los seres vivos. O, en otras palabras, puso énfasis en el hecho de que la inteligencia no es algo que se tiene o no se tiene, sino algo que se posee en proporciones muy diversas.

Brooks coincide con Steve Pinker (1954 – ), el famoso psicólogo experimental norteamericano autor, entre otros, del libro “La tabla rasa”, cuando dice que en el terreno de la IA se ha aprendido después de muchos años de actividad que “los problemas difíciles son sencillos y los sencillos son difíciles”. Entre las cosas más difíciles que existen en términos de ingeniería, indica Pinker, están las que un niño pequeño tiene que aprender, tales como reconocer una cara, recorrer una habitación o responder a una pregunta. Esas cosas se aprenden, dice Brooks, sólo con percepción y acción. No hay necesidad de una inteligencia reflexiva. Sobre ellas se construirá más adelante el intelecto de mayor nivel.

Es decir, los nuevos robots se construyen con la idea de que perciban su entorno, se muevan y aprendan mediante prueba y error. No hay que buscar la inteligencia sentiente, o consciencia, a priori. Si los robots son capaces de recoger en sus memorias los errores cometidos y modificar su actuación en la siguiente ocasión, estaremos dando un paso de gigante en la dirección de la creación en las máquinas de verdadera inteligencia. Stevenson menciona en este sentido el funcionamiento del robot Big Dog creado por Boston Dynamics con financiación de las fuerzas armadas americanas y su increíble reacción al patinar sobre una superficie de hielo. Dado su interés intentaré colocar el vídeo en cuestión en uno de los próximos posts.

Esto es lo que cree también la discípula de Brooks, Cynthia Breazeal (1967 – ), profesora asimismo de Robótica del MIT y constructora de los robots Leonardo y Nexi (esta última un ginoide o robot femenino), en el Personal Robots Group del Media Lab de dicha Universidad; los cuales, por cierto, pueden verse con detalle en youtube.

Además de construir robots que perciban su entorno y reaccionen, esta investigadora quiere dotarlos de gestos y actuaciones sociales. Sus robots mueven los ojos, hacen gestos con la cabeza y pueden expresar emociones como el miedo, la amistad y la confianza. Independientemente de que así se pueda conseguir una posible evolución de la inteligencia del robot, lo más interesante, en términos prácticos, es que así los robots pueden tener más utilidad para aplicaciones comunes. La profesora Breazal lo explica muy bien en el vídeo de su conferencia TED incluido en youtube. Su dirección es: https://www.youtube.com/watch?v=eAnHjuTQF3M

Al tratar el tema de la inteligencia de los robots en la entrevista que le hace Mark Stevenson (1971 – ), recogida en su libro, una y otra vez responde a las preguntas, ¿Leo piensa? o ¿Leo tiene emociones?, diciendo: “Bueno, un poco. Algo parecido”. O dicho de otro modo, se podría considerar que efectivamente, en el interior de los androides y ginoides de Cynthia Breazeal se ha creado un cierto grado de inteligencia aunque sea todavía de muy bajo nivel.

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