Origen de las aplicaciones prácticas del electromagnetismo (I)

05 septiembre 2015

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El cerebro de Michael Faraday (1791-1867) debió evolucionar mucho, tanto por sus notables descubrimientos y aportaciones de todo tipo, como por el hecho de que partió desde muy abajo en su entramado mental, si podemos hablar en estos términos. Procedente de una familia muy humilde no tuvo formación básica formal y muy pronto, a la edad de catorce años, entró a trabajar como aprendiz en una imprenta-editorial.

Adolfo Castilla

Tenía, como tantos otros científicos e intelectuales, una curiosidad inmensa y aprovechó la disponibilidad de publicaciones existente en su lugar de trabajo para leer todo lo que pasaba por sus manos desde nuevos libros de ciencia hasta la Enciclopedia Británica en su conjunto. Sentía una vocación sin límites hacia el conocimiento científico y una ambición sin medida por investigar, descubrir, publicar y difundir conocimientos científicos y tecnológicos. Nunca lo movió, sin embargo, la ambición por el dinero o el poder. Perteneciente a una congregación cristiana rigurosa, vivió toda su vida muy humildemente y no quiso patentar sus inventos ni utilizar en provecho propio los avances en el conocimiento de la naturaleza que llevó a cabo. Rechazó dos veces la oferta de ser director de la Royal Society, permaneciendo siempre como director de la Royal Institution, puesto al que accedió a la muerte de Humphry Davy en 1829. No aceptó por motivos religiosos el nombramiento de caballero ofrecido por la corona, y no quiso, por fin, que sus restos mortales fueran depositados en la Abadía de Westminster, en donde, no obstante, existe una placa con su nombre cerca de la sepultura de Isaac Newton.

Consiguió entrar a trabajar a los 21 años en la Royal Institution cuando estaba bajo la dirección del mencionado Humphry Davy que había sido su héroe y maestro a distancia durante años. Esta institución se dedicaba en aquellos años a la electroquímica, electrólisis y otras áreas cercanas, terrenos en los que brilló a gran altura el propio Davy.

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